Cuidados y evolución en el postoperatorio

Láser de EXCIMER

Debido a la corta duración de los efectos anestésicos del colirio empleado para anestesiar el ojo, a las pocas horas de abandonar la clínica, es posible que aparezca dolor en el ojo operado, que puede variar de ligero a intenso (sólo cuando se emplea la queratectomía de superficie). Si este fuera el caso, se recomienda mantener ambos ojos cerrados para evitar mover el ojo operado y administrar el calmante que se recetará al finalizar la intervención. Como norma general se aconseja administrar los calmantes en cuanto aparezcan los primeros síntomas, sin esperar a que el dolor se instaure, y no exceder la dosis recomendada.


Si las condiciones lo permiten, se dejará el ojo descubierto y se iniciará un tratamiento tópico con antiinflamatorios en colirios, que se deberá mantener por un periodo más o menos largo.

El efecto refractivo definitivo mediante estas técnicas quirúrgicas no se consigue de inmediato, sino que está sujeto a unos procesos biológicos de cicatrización (reparación del tejido lesionado que tiende a restablecer las condiciones previas a la intervención). Como consecuencia de estos fenómenos, la graduación del ojo puede ir sufriendo ligeras variaciones hasta estabilizar-se definitivamente.

Debido a que durante los primeros días después de la intervención la córnea se encuentra inflamada y con la hipercorrección en su máxima potencia, la visión será bastante mala, tanto de lejos como principalmente de cerca.

Lente tipo ICL

La corrección de los defectos refractivos mediante la inyección de lentes de contacto Intraoculares (ICL), es una técnica indolora puesto que no se ha alterado la estructura de la córnea. tras la intervención se mantiene durante unas semanas tratamiento antibiótico en colirios. No precisa ningún tipo de reposo ni cuidados especiales.