Glaucoma

¿Qué es el glaucoma?

Glaucoma

Denominamos glaucoma a la enfermedad que provoca un incremento de la presión intraocular, esta presión afecta directamente a las estructuras del nervio óptico, que es el encargado de transmitir aquello que vemos a nuestro cerebro. La consecuencia es un pérdida progresiva de la visión que, de no ser tratada, desemboca en una ceguera irreversible.

¿Por qué se produce el glaucoma?

Lo primero que hemos de saber es que el ojo es un órgano en el que se produce una circulación constate de líquido -denominado humor acuoso- entre su parte anterior y su parte posterior. En esta circulación el líquido pasa a través de una malla de filtrado que en ocasiones se obstruye dificultando el paso de líquido y provocando un aumento de la presión intraocular (vale la pena apuntar que esta presión intraocular no guarda relación alguna con la presión arterial). Este aumento de presión se traslada directamente hacia la parte posterior de ojo, donde se encuentra el nervio óptico, rompiendo las fibras que lo conforman. Cada una de estas fibras que se rompe es irrecuperable y provoca una disminución de nuestro campo visual.

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El principal problema que presenta esta enfermedad es que es asintomática hasta el momento en que empezamos a notar esa pérdida de visión, no produce ningún dolor -a excepción de un tipo muy específico de glaucoma que sí que produce una sensación de pinchazo en el ojo-, es por esto que se le conoce como la ‘ceguera silenciosa’ y es la principal causa de ceguera en el mundo occidental.

La única manera de poder diagnosticarlo es mediante la realización de controles continuos en el oftalmólogo mediante los que se evalúa si existe un presión intraocular más alta de lo habitual y los posibles daños ocasionados sobre las estructuras del ojo, particularmente sobre el nervio óptico.

¿Existe tratamiento?

Existen tres tipos de tratamientos: el tratamiento médico mediante colirios, el tratamiento con láser y diferentes tratamientos quirúrgicos. La finalidad tanto de unos como de otros es reducir la presión intraocular.

Tratamiento medicamentoso: Las gotas que se recetan para el tratamiento del glaucoma tienen como finalidad o bien reducir la producción de líquidos intraoculares, o bien incrementar la capacidad de la malla de filtrado para que el líquido circule de forma más fluida.

Tratamiento láser: Es una técnica denominada Trabeculoplastia Selectiva con Láser (en ingles SLT). Consiste en tratar la zona donde se realiza el filtrado del líquido (humor acuoso) con un láser que produce una inflamación. Esto provoca una remodelación de los tejidos que favorece el aumento en su capacidad de filtrado. La gran ventaja de esta técnica respecto de otras anteriores es que no se destruye el tejido de manera irreversible. Pueden ser necesarias varias sesiones para conseguir el efecto deseado.

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Tratamientos quirúrgicos: Existen múltiples tratamientos quirúrgicos que utilizan diferentes dispositivos físicos que actúan como válvula de filtrado, favoreciendo el flujo de humor acuoso y que, por lo tanto, que reducen sensiblemente la presión intraocular.

La elección de un tipo de tratamiento u otro dependerá de las necesidades de cada paciente y sobre todo del estadío en que se encuentre la enfermedad.